Liberación de la Libertad (XXXIII)

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PACO CORRALIZA.

Como era de esperar, sumergidos en la era de ficción propagandística que se inició con la I Guerra de Mundial, el totalitario y monstruoso «Poder-en-sí» estatal que avivó tras la caída de totalitarismos y dictaduras del siglo XX europeo lleva el sello de la propaganda ya en su propio nombre redundante «auto-referenciado»: «Estado de Bienestar». Los social-burócratas de todos los Partidos se apuntaron, entusiasmados, a vivir en, de, para y por el despilfarrador Estado omnipresente y asistencial, declarándose a sí mismos asistentes de una sociedad enferma, atomizada y expulsada de la Política por ese mismo Estado. Ellos mismos (tan buenos como eran, tan malos como son), pasando «de la ley» del hierático «Movimiento» franquista a «la ley» de «su» mayestático posicionamiento estatista, redactaron en España «su» contra-Constitución-78, que, como la «Ley Habilitante» del Führer triunfante en marzo de 1933, les consagraba para poder eternizarse recostados en su idolatrado “auxiliador mágico”(1) de los hegelianos e individuales «átomos sociales»: el clarividente y prepotente «Estado benefactor omni-complaciente». En una actitud típicamente fascista, los facciosos partidócratas de todos los bandos confundieron el despótico «poder-hacer» del Estado hegeliano con el neurótico «poder-ser» heideggeriano de sus infectas ambiciones personales; e igualaron la «Voluntad prepotente» de cada jefe oligárquico con la «Voluntad ausente» de una Nación postrada y a sus maniobras propagandistas entregada. ¡Viva nuestro partidocrático «Estado-Führer de Bienestar»: lo hecho por nosotros, bien hecho está!

“España se constituye en un Estado Social y Democrático de Derecho” escribieron los partidócráticos social-burócratas en el primer artículo de «su» contra-Constitución-78. Con ella, ellos mismos se auto-constituyeron en «Partidos-de-Estado»; así, «su» Estado dictatorial, se transmutó en consensuado y maternal «Partido-único-de-Bienestar» como por arte de mágica abracadabra (¡vaya, el abracadabrante y viejo «Gran Cabrón» goyesco convertido en lactante cabra!). Pero, ¿cómo?; ¿una Nación constituyéndose en Estado Social? ¿No es eso nacional-socialismo? Sí, lo es; tanto al derecho como al revés. Todo Estado no regulado por una Constitución democrática es estatista en tanto «Poder-en-sí» como sujeto; y es nacionalista en tanto su propio «poder-hacer» toma a la Nación como placentero objeto de su insaciable imperio (Hannah Arendt: “el imperialismo continental comienza verdaderamente en la patria”(2)). ¿Imperio sobre qué?: sobre la sociedad (humana) que compone y habita la Nación. De modo que si los partidócratas «constituyen» a España en forzoso Estado nacionalista y forzado «Estado Social», lo declaran nacional-socialista.

Así, hicieron caso, queriendo o sin querer, a Adolf Hitler: “las ideas fundamentales del movimiento nacional-socialista son nacionalistas en la medida en que las ideas nacionalistas son nacional-socialistas”(3). Y ese partidario imperio nacional-socialista no se atenúa si se pone el disfraz «autonomista» ni decrece si se cuelga la vitola «€uropeísta»; más bien refuerza su manipuladora adulación de una «Sociedad» impotente, dividiéndola y acorralándola entre tales seductores y cornudos frentes. El «modernísimo» estadólatra nacionalista Artur Mas nos lo aclara y sintetiza: “No hay proyecto nacional sin proyecto social y no hay proyecto social sin proyecto nacional”(3); lo importante es la conquista del corazón de la muchedumbre” (4) (mediante el uso de la propaganda) como escribió repetidamente el luchador Führer en su “Mein Kampf”  (“Mi lucha”).XXXII»]

¿Puede un Estado ser «Democrático»? En tanto impersonal estructura jurídico-administrativa rígidamente jerarquizada no puede serlo nunca. La anti-Constitución-78 no es democrática (ni separa en origen los poderes del Estado; ni divide y «civiliza» la potestad legislativa mediante representantes uninominales de Distrito sujetos a mandato imperativo y revocable; y pagados por cada Distrito; ni aplica el principio uninominal electivo por mayoría a unos poderes que no separa). Entonces, ¿es ese Estado un «Estado de Derecho»? Sí, como el de la República de Weimar, el del Tercer Reich o la extinta U.R.S.S.; un Estado de Derecho anti-político y anti-democrático; un corrupto y liberticida Estado partidocrático. Que comienza, con derechura y «por Derecho», mintiendo en su propia ley constitucional «partido-habilitante».

Tras el fracaso de la violenta intentona golpista de Adolf Hitler en 1923, el futuro Führer comprendió que, para hacerse con el Poder, debía «conquistar a las multitudes» hasta acaparar, «dentro de la ley», multimillonarios votos en la Partidocracia de la República de Weimar. La «Ley habilitante del 33» y el plebiscito final de agosto del 34 hicieron el resto hasta convertirse en Führer-Estado: sí señores, todo «legal». En España, la crónica sed de Poder de todos los Partidos fue saciada mediante el «eterno retorno del reparto» con el sistema proporcional de listas y la convocatoria de elecciones partidocráticas para que los asaltantes estadolátricos, embriagados de mutuo reconocimiento y homologación recíproca en el Estado franquista, ocuparan sillones en el flamante «Estado-Partido de Bienestar». Esas Cortes para-franquistas se auto-proclamaron constituyentes siendo legislativas. Nos dice Trevijano, con verdad, que aquello fue un auténtico «golpe de Estado constitucional».

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Luego vendría el plebiscito, como el planteado por Adolf en agosto del 34. Los nacionales españoles votaban una contra-Constitución donde figuraba escrito (en Preámbulo): “La Nación española […], en uso de soberanía, proclama su voluntad de:”. Más mentiras: la Nación (tampoco «el pueblo», ni «la Sociedad» ni el «cuerpo social») española ni es soberana ni lo será jamás; y nunca ha proclamado voluntad alguna pues carece por completo de voluntad. Sin embargo, el «Poder-en-sí» del «Estado Social» armado sí es violento soberano de lo nacional. Y su «voluntad» es la «Voluntad de Poder» de los consensuados jefes partidocráticos. Los devotos votantes adictos al «Estado-Führer Nacional-Socialista de Bienestar» escogerán quién, de entre esos jefes oligárquicos, será su amo benefactor que se hará con el «Poder Supremo» del Gobierno, el Parlamento, el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional; y, así, en cascada, hasta de la última pedanía de la penúltima Autonomía entre las ocupadas por el Partido vencedor.

Lo importante no era «su» Poder, ¡no, qué va!, sino el socialdemócrata, pacífico, pacificador reconciliador y benevolente golpe hechicero de «Estado de Bienestar Constitucional»…, ya, ya. Se diría que volvieron a hacer caso a Adolf Hitler: “Un golpe de Estado no puede considerarse triunfante por el sólo hecho de que los revolucionarios conquisten el Poder, sino sólo cuando de la realización de los propósitos y objetivos que encarna tal acción revolucionaria surge para la Nación un bienestar mayor que en el régimen anterior.” (4) Hoy ya sabemos a qué conduce el «Bienestar» sin Libertad Política: capitalismo financiero de Estado, desempleo, deuda hiperbólica, crisis, despilfarro, incompetencia, asfixiante burocratización, corrupción desenfrenada, crónicos abusos de poder, … O sea, «Estado nacional-socialista de Malestar Universal». Si Hegel resucita …, se nos muere. [«XIII»]

 


(1) FROMM, Erich.

(1a) El miedo a la libertad”. Espasa Libros, S.L.U. 2011. [ed. original 1941].

Fromm establece la importancia que tuvo este concepto psicológico en la mentalidad de masas atomizadas en individuos impotentes para que fueran subyugadas por el estatismo nacional-socialista. Escribe Fromm refiriéndose a la persona típica necesitada del “Auxiliador mágico”: “Me refiero a ese tipo de persona cuya vida se halla ligada de una manera sutil con algún poder exterior a ella. No hay nada que hagan sientan o piensen que no se relacione, de algún modo, con ese poder. De él esperan protección, por él desean ser cuidadas y es a él a quien hacen responsables de lo que pueda ser la consecuencia de sus propios actos. A menudo el individuo no se percata en absoluto de su dependencia” .

(1b) Del tener al ser”. Espasa Libros, S.L.U. 2011. [escrito 1974-76]. Fromm menciona expresamente en esta obra distintas “formas” que puede adquirir el “Auxiliador mágico”, entre ellas: chamanes, sacerdotes, reyes, líderes políticos, maestros,…; o instituciones como la Iglesia y el Estado.

(2) ARENDT, Hannah. “Los orígenes del Totalitarismo”. Aguilar, Altea, Taurus, Algaguara, S.A. 2004. [Ed. original: 1951].

(3) LAVANGUARDIA.com. Discurso fin de año (2012) Artur Mas.

(4)  HITLER, Adolf. “Mein Kampf “  [“Mi lucha”]. Librería El Galeón. 2002. [escrito 1924-25].

 

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Ingeniero Agrónomo. Seguidor de Trevijano desde principios de los 90', conoció a D. Antonio en septiembre de 1995. La frase que no olvida: "el Amor es el verso del verbo universal."

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Kate Pennington

se proclamó como un estado laico y de igual manera en la actual Constitución de 1917 : El artículo 130 de la Constitución , establece que tanto la Iglesia como el Estado deberán permanecer separados.