A los universitarios

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JAVIER TORROX.

1. Esto no es un manifiesto. Esto es un llamamiento a la acción política.

2. A los universitarios. La tasa de paro en España es superior al 27%. En Andalucía es del 37%. Y en Cádiz está por encima del 41%. ¿Qué esperáis de la vida cuando acabéis vuestros estudios? La vida no os dará nada. Todo lo tendréis que conquistar. Y lo tenéis peor que nadie en toda Europa. Hoy ya sois la generación con peor porvenir de la historia. El estado de cosas actual os empuja irremisiblemente al abismo de la desesperanza. El statu quo de hoy ya os ha condenado a abonar una cuenta que no es la vuestra. Tenéis que pagar lo de los tipos que se quedaron con el bote. Pero también os podéis negar.

3. Esto es un llamamiento a la acción política. Tenéis derecho a derribar el sistema que ha destruido vuestro futuro y a instaurar uno nuevo que os proteja a vosotros y a vuestros hijos de la opresión de las ambiciones de poder; un nuevo sistema en el que los poderes del Estado se vigilen unos a otros y cumplan los deseos de los electores, nunca más los de un partido asalariado por el Estado ni los de ningún otro grupo de poder o presión; un nuevo sistema en el que los diputados rindan cuentas ante sus electores y en el que los diputados puedan ser revocados por sus electores en cualquier momento; un nuevo sistema en el que elijamos a nuestro Gobierno de forma directa e independiente de las elecciones a diputados. La democracia.

4. La acción política. Cada mañana el espejo os devuelve la misma reflexión: “Nos hundimos. ¿Es que no hay nada que podamos hacer?“. Vosotros, los universitarios, podéis cambiarlo todo. Podéis ponerlo todo en marcha. Hace ya tiempo que pasamos el punto de no retorno. Las cosas no pueden seguir igual con nuestro consentimiento. Esta idea ya ha fermentado lo suficiente. La chispa que aún falta para incendiarlo todo no acaba de prender. Puede llegar en cualquier momento, pero no acaba de llegar. ¿No se os enciende un fuego por dentro al imaginar vuestro futuro? Sacad esa llama de vuestro pecho y exhibidla. No porque tengáis derecho a hacerlo, sino porque tenéis el deber de hacerlo. Corren ya los días de junio. Vuestros exámenes finales del curso están a la vuelta de la esquina. Estudiad como nunca, acudid en masa a las convocatorias a examen. Pero negaos a examinaros hasta que se derogue la Constitución, se disuelvan las Cortes y se abra un periodo de Libertad Constituyente.

5. A los profesores. Sois buenos conocedores del lamentable estado en el que se encuentran las universidades españolas, convertidas en almoneda de gobiernos autonómicos, partidos y sindicatos. Muy lejos está hoy la Universidad de cumplir la razón de su ser: preservar, recordar y ampliar -para las futuras generaciones- el conocimiento acumulado y la verdad descubierta por el género humano desde el principio de los tiempos. Atentan los culpables contra lo más sagrado al condenar a una Nación a la ignorancia. También vosotros, los profesores universitarios, podéis hacer algo para cambiar el estado de cosas. Negaos a firmar las actas de examen hasta que se cumplan las condiciones arriba descritas.

6. A los mejores. Este llamamiento a la acción política no va dirigido a los mediocres ni a los pusilánimes. Toda acción tiene consecuencias. Sólo los mejores están dispuestos a arrostrarlas. No esperéis ni pidáis un aprobado general. Los actos de desobediencia civil han de ser castigados para que sean eficaces. Es la imposición de un castigo a la exigencia de libertad lo que revela la ilegitimidad y la injusticia de este régimen atroz impuesto por un dictador y su heredero: en la injusticia de su castigo está nuestra fuerza moral. ¿Acaso creéis que quienes os han robado el futuro no estarán dispuestos -para conservar sus privilegios- a reprimir todo intento de derribarlos? Esperad el golpe y resistidlo. Este es un llamamiento a los mejores.

7. A los pusilánimes. Éstos, como los de Paine, también son tiempos que ponen a prueba el espíritu de los hombres. Os acobarda la idea de que es imposible cambiar las cosas. Pero si algo nos ha enseñado la historia de la humanidad es que lo que fue inimaginable ayer, hoy es una realidad. ¿Quién podría haber esperado que un grupo de granjeros le plantaría cara a un Imperio y, haciéndole frente, saldría victorioso? Apelo a vuestra conciencia, ¿quién es tan vil que esté conforme con el estado de cosas actual? Y aún buscaréis excusas mencionando a la Unión Europea, a alguno de sus miembros o al Banco Central Europeo. Ni la Unión Europea ni ninguna otra institución o gobierno extranjero tienen nada que decir respecto a la organización interna de España. Ese asunto no incumbe más que a los españoles. Pero este llamamiento no es para los pusilánimes.

8. Al monarca. Ya no nos engañas.

9. A los partidos, sindicatos y asociaciones patronales. Desde los pactos de la Moncloa habéis sido los sostenedores y partícipes de este régimen liberticida y atroz que nos ha traído a la catástrofe social, económica, política e institucional. Habéis fracasado. Esta crisis es irreversible. Suplantasteis a los ciudadanos: nos habéis robado la libertad de elegir a nuestro Gobierno y a nuestro diputado suplantándola con listas que hacen vuestros jefes. Apartaos. Desapareced. Habéis fracasado. Nos habéis robado dándoos subvenciones a vosotros mismos con nuestro dinero y sin preguntarnos. Jamás renunciaréis a vuestro carácter estatal y totalitario. Os obligaremos a volver a la sociedad civil porque prohibiremos la financiación pública de los partidos, sindicatos y asociaciones patronales. Y os habréis de financiar exclusivamente con las cuotas de vuestros militantes. Ningún ciudadano tiene por qué pagar los gastos de ningún partido, que se los pague el partido. Y aún menos cuando las campañas electorales pueden ser gratuitas.

10. ¡Universitarios! Decenas de miles de universitarios colmando las aulas y negándose a ser examinados es algo que ningún medio de comunicación puede ocultar. Cambiad el actual equilibrio de poder dejando en evidencia la absoluta impotencia de este Estado moribundo. No tenéis que realizar heroicidades. No habrá riesgos personales ni daños a terceros. Sólo tenéis que estudiar, acudir a los exámenes y negaros a ser examinados. ¿Queréis recuperar la esperanza? ¿Queréis conquistar la libertad? Hacedlo.

 universitarios_aula

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Javier Castuera Páez

y qué hacen sus papás mientras tanto ?

pedro ortigosa goñi

¡Fenomenal…espléndido…así se habla! Ya es hora de la rebelión total, es el momento… ¡ahora o nunca, libertad o ruina!

Antonio Medina Ordoñez

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Manuel Ramos

Un texto incendiario.
Que ardan los corazones.

Fer
Fer

Mensaje directo, claro y entendible por todos. De vez en cuando se agradece alejarse del academicismo y la jerga intelectual.

Fondevila
Fondevila

No se puede esperar que los que tienen secuestrada la libertad dejen el poder. Es necesario conquistarlo desde la sociedad civil, y la juventud tiene la fuerza para hacerlo.

Spinoza
Spinoza

¿Y a los obispos? ¿Que le diria a los obispos Sr.Torrox?

Jaime
Jaime

La acción política y la confusión con los deseos, a veces nos lleva a interpretar distorsionadamente las cosas. El mundo actual es como un sandwich, por un lado, la oligarquía: política, financiera, empresarial y mediática, y por otro lado, la base donde esas oligarquías modernas se sustentan y han nacido: las masas (¿recordamos al Tribunal Constitucional de Bonn?); y en el medio un reducidísimo grupo de ciudadanos, liberales, élites, sociedad civil o como quiera definirse, sin democracia a la que aferrarse para transformar nada, porque no pintan nada en un sistema de oligarquías de masas. Creer en la irracionalidad de las ideologías o en la ignorancia de las masas sería reduccionista, como si las ideas cambiasen el mundo, por lo que hacer llamamientos a las masas, principales legitimadoras del sistema y definidas por tanto por su obediencia extrema, es cuanto menos que ingenuo. Sólo si se cree en la manipulación de las mismas como medio para llevarlas a la Revolución, podría entenderse el hacer llamamientos a un colectivo como el universitario español que mal que nos pese no dista mucho del individuo más borrego que podamos imaginar. Lo siento, pero no son buenos tiempos para la Revolución democrática, como diría aquél, no hay buenas “condiciones objetivas”, desgraciadamente… pero eso sí, el ejercicio revolucionario puede estar bien mientras no degaste y lleve a la frustración.

Paco Bono

Magnífico!