El rey reina pero no gobierna

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JOSE MARIA ALONSO.

Durante los siglos XVI y XVII, mientras en Europa Occidental se desarrollaban los regímenes de monarquías absolutas, Polonia vivía uno de sus periodos más interesantes e inusuales por lo avanzado en lo político. El sistema vigente se denominó la República de las Dos Naciones, formada en 1569 por la federación voluntaria del Reino de Polonia y el Gran Ducado de Lituania, bajo un sistema de monarquía electiva en el que los nobles, que eran todos iguales ante la ley, elegían reunidos en la explanada de lo que hoy es el barrio de Wola en Varsovia a un monarca cuyo poder era limitadísimo, en comparación con los monarcas absolutos contemporáneos.

Ciertamente la aristocracia, esa nobleza llamada szlachta, acumuló gracias a una serie de tratados (principalmente el acta Nihil Novi de 1505, los Artículos de Enrique de Valois de 1573 y los sucesivos pacta conventa) los suficientes privilegios como para que ningún monarca pudiera apartarlos del poder. La doctrina política de la Mancomunidad de las Dos Naciones era: “nuestro estado es una república bajo la presidencia del rey”. El canciller Jan Zamoyski, uno de los nobles más poderosos de su tiempo, resumió esta doctrina en la frase Rex regnat et non gubernat (“El Rey reina pero no gobierna”).

Con el tiempo, los artículos de Enrique de Valois, que otorgaban el poder a los nobles y que el rey electo tenía que respetar, se fueron mezclando con los pacta conventa, que eran promesas que se acordaban con el nuevo rey. Desde esa manera, el rey se convertía efectivamente en un igual a la clase noble y era constantemente supervisado por un grupo de senadores.

Los fundamentos del sistema político de la Mancomunidad, la “Libertad Dorada” (término usado desde 1573), incluían entre otros la libre elección del rey por todos los nobles que desearan participar (antecedente del libre derecho al voto o a la abstención); la convocatoria por parte del rey del parlamento cada dos años de manera obligatoria; el derecho de los nobles a formar una rebelión legal o insurrección contra un Rey que violara sus libertades garantizadas (una especie de impeachment o mandato revocable); y el llamado liberum veto, que era el derecho de un enviado de una tierra individual de oponerse a una decisión de la mayoría en una sesión del Sejm (Parlamento), cuyo veto anulaba toda la legislación que se hubiera tramitado en esa sesión.

Es difícil enmarcar el sistema político de la Mancomunidad en una sola categoría, pero puede ser descrita de algún modo como una oligarquía pre-democrática de aristócratas, ya que sólo un 10% de la población podía votar y dentro de ese 10% todos eran iguales en derechos y privilegios,  el Parlamento podía vetar al rey en asuntos importantes, incluyendo la legislación, los asuntos exteriores, declaraciones de guerra e impuestos. En comparación, ese  10% de la población de la Mancomunidad que tenía estos derechos políticos (los szlachta) era una proporción substancialmente mayor que en otros países europeos; como se puede apreciar en el hecho de que en 1831 en Francia sólo podía votar el 1%, y en 1867 en el Reino Unido sólo el 3%;

Era por supuesto una monarquía electiva ya que el monarca, elegido por los szlachta, era Jefe de Estado; Como aún no existía la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de Agosto de 1789, en cuyo artículo XVI se estipula que ¨ Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de poderes definida, no tiene Constitución¨., puede considerarse que para su época fue a la vez una monarquía constitucional ya que el monarca estaba ligado a los pacta conventa y otras leyes constitutivas del Estado, y los szlachta podían desobedecer los decretos del rey que consideraran ilegales (hoy diríamos inconstitucionales).

De manera anecdótica, y como suele recordar el pensador español Antonio García-Trevijano, podemos señalar que Jan Zamoyski fue propuesto para que se presentase a las elecciones como rey, a lo que se negó puesto que él no quería reinar, sino gobernar, de ahí al famosa frase ¨El rey reina pero no gobierna¨ (y Zamoyski quería gobernar). En cualquier caso emplazo a los lectores interesados a un futuro artículo sobre este importante personaje histórico, fundador a la sazón de la ciudad de Zamość en 1580, construida y diseñada como una citta ideale renacentista por el arquitecto Italiano Bernardo Morando.

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Paco Bono SanzPedro M. González Comentaristas mas recientes
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Pedro M. González

Queridos amigos, me es grato comunicaros que la Oficina Española de Patentes y Marcas ha acordado la concesión a nuestro favor de nuestras siglas y distintivo que nos tenía disputados el Museo de las Colecciones Reales (MCR) quien se oponía a dicho reconocimiento y uso.

La resolución que hoy se notifica desestima los motivos invocados de contrario y nos da la razón tras evacuar el correspondiente trámite de alegaciones y prueba.
Un saludo.

Contra dicha resolución cabe recurso de alzada, de cuya interposición dado el caso os tendría informados.

Paco Bono

¡¡Bien!!