Sistemas electorales (II)

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LORENZO ALONSO.

En la primera parte reflexionamos sobre los sistemas electorales vigentes en Suiza y en Alemania, hoy lo haremos sobre algunos países con sistemas mayoritarios. En estos sistemas cada trozo del territorio de la nación (distrito, comarca, circunscripción) elige a una persona que representará sus intereses en la Asamblea Nacional (Cámara de los Comunes, Cámara de Representantes, Asamblea Nacional). En dichos sistemas son muy importantes dos elementos: la fórmula electoral que se emplea para la asignación del escaño al vencedor (presente artículo) y la definición del distrito del territorio que debe ser representado (próximo artículo).

Los diversos candidatos del distrito se someten a la votación de los electores. Será elegido como representante del distrito aquel candidato que obtenga la mayoría de los votos.  Esta mayoría se alcanza mediante diversas fórmulas: la mayoría simple a primera vuelta (mayoría simple), la mayoría absoluta en la primera vuelta o por mayoría simple en la segunda vuelta (doble ronda), o el voto preferencial (voto alternativo).

1.- En el sistema de mayoría simple los ciudadanos eligen a uno de los candidatos que se presentan, al que piensan que mejor defenderá sus intereses. En el recuento de los votos el primer clasificado (first past the post) se gana el puesto (winner take all) y los demás quedan sin nada. En este sistema, por tanto, los grupos afines tienden a unirse para lograr vencer en la contienda electoral. Aprenden a comportarse con astucia política en el distrito, lo patean, lo estudian y buscan a cualquier grupo influyente del distrito, pues saben que la desunión y la apatía generan perdedores. Esta fórmula está vigente para la elección de los miembros de la Cámara de los Comunes del Reino Unido, de la Cámara de Representantes de USA, de la Cámara de los Comunes de Canadá y de otros países de influencia anglosajona. También  se utiliza este método para la elección en bloque de los compromisarios de cada Estado de USA que elegirán al Presidente.

2.- En el sistema de doble ronda se da la oportunidad a cualquier candidato para que exponga su forma de entender los asuntos públicos o para que compruebe cuántos seguidores tiene en el distrito. La primera vuelta es un verdadero muestrario de la pluralidad de ideologías políticas de los habitantes del distrito y de la influencia de los grupos de presión. En este momento el elector expresa con libertad su preferencia política. La segunda vuelta (ballotage) tiene lugar si en la primera ninguno de ellos alcanzó la mayoría absoluta. Entonces se hace una criba seleccionando a los más aventajados para que vuelvan a enfrentarse y obligando al elector a realizar un voto estratégico, por eso se dice que en la primera vuelta los electores votan con el corazón y en la segunda con la razón. En las elecciones legislativas francesas se permite participar en ella a todos aquellos que hayan superado un listón determinado de votos en la primera vuelta (12,50%) y ahora ganará el que más votos obtenga. En otros casos (Ucrania) solamente se enfrentan los dos candidatos más votados en la primera vuelta. Este sistema tiene efectos políticos muy beneficiosos ya que en la segunda vuelta da lugar a que se produzcan coaliciones y pactos previos delante de los electores y que el elegido lo sea por la mayoría absoluta de los electores que participan en dicha vuelta. Este sistema lo utilizan muchos países del mundo de influencia francesa, también es utilizado en la elección del Presidente de Francia y de los presidentes de muchos otros países del mundo.

3.- Con el sistema de voto preferencial o alternativo se pretende conseguir la mayoría absoluta en una sola vuelta, como si fuera una segunda vuelta instantánea. El elector señala una preferencia a cada integrante de la lista de candidatos (1, 2, 3…). Si un candidato logra la mayoría absoluta por ser la primera preferencia de los electores, se lleva el escaño y termina el procedimiento. De lo contrario, el candidato con menos votos es eliminado y sus votos son repartidos en función de las segundas preferencias de los que le votaron. Si nadie consigue la mayoría, se elimina al siguiente último candidato y se procede de igual forma, hasta que uno consigue la mayoría. Esta fórmula es más sofisticada, implica un cierto conocimiento de los candidatos por parte de los electores del Distrito ya que hay que ordenarlos. Hay una socialización de los electores y una serie de pactos previos y propagandas para que los electores elaboren una determinada escala de preferencias. Esta fórmula está vigente para la elección del representante de cada “Electorate” o Distrito en la Cámara de Representantes de Australia, que la introdujo en 1918 para reemplazar el sistema de mayoría simple.

4.- Merece una pequeña reflexión la proliferación de sistemas electorales en el Reino Unido, cuna del sistema de mayoría simple con distritos uninominales. Atendiendo a la historia cercana, en julio de 1997 el recién Primer Ministro, Tony Blair, anunció que propondría un cambio en los sistemas electorales de Inglaterra, Escocia y Gales y renovaría el de Londres. Dicho cambio consistió en la utilización de un sistema electoral mixto. También prometió que dejaría como estaba el sistema electoral de Irlanda del Norte. Como consecuencia de esas decisiones, los 129 miembros del Parlamento de Escocia proceden: 73 se eligen en circunscripciones uninominales y 56 adicionales se escogen por un sistema proporcional en las 8 regiones en que se divide Escocia, 7 miembros por región; los 60 miembros de la Asamblea Nacional de Gales proceden: 40 se eligen en circunscripciones uninominales y 20 miembros adicionales se escogen por un sistema proporcional en las 5 regiones electorales en que se divide Gales, 4 miembros por región; los 25 miembros de la Asamblea de Londres proceden: 14 se eligen en circunscripciones uninominales y 11 se escogen por un sistema proporcional. Así que los cambios efectuados no han sido por cuestiones técnicas sino por concesiones políticas.

Los 108 miembros La Asamblea de Irlanda del Norte son escogidos en los 18 distritos plurinominales (6 cada uno) mediante el sistema del voto único transferible, en el que los electores marcan a los  6 candidatos de acuerdo con el orden de sus preferencias, de forma semejante al sistema de voto alternativo, con ciertas matizaciones, ya que aquí son distritos plurinominales. En definitiva, desde un punto de vista técnico es una forma de proporcionalidad; y desde un punto de vista político fue una concesión a las minorías religiosas de esa zona.

El ataque al sistema de mayoría simple ha sido constante y ha llegado a las puertas de Westminster, a la Cámara de los Comunes, en varias ocasiones. La última de ellas se fraguó a raíz del nuevo gobierno de coalición entre conservadores y liberal-demócratas en el año 2010. Después de arduos debates, el 5 de mayo de 2011 se realizó un referéndum para pedir al electorado británico que decidiese sobre la implantación del sistema de voto alternativo (como el definido en el punto 3). Dicho referéndum dio como resultado: “YES” 6.152.607 (32,1%),  “NO” 13.013.123 (67,9%). El pueblo británico lo rechazó.

Detrás de todos estos cambios está, por un lado, la lucha de aquellos que consideran que la relación de responsabilidad del representante con sus electores es sagrada y que el sistema de mayoría simple es un signo esencialmente británico. Y por el otro lado están los que ven como injusto los escaños conseguidos con el número de votos que obtienen. De esta idea participan el Partido Liberal Demócrata, el Partido Verde, los partidos nacionalistas de Escocia y Gales y el Partido Nacional Británico. (Continuará).

 

NOTA: Si algún lector desea profundizar en estos temas, existen páginas web de cada Parlamento de los enumerados aquí, que lo explican con todo lujo de detalles. También existen páginas específicas sobre estos temas como es http://aceproject.org/ Red de conocimientos electorales. Y el capítulo 4 (“Los sistemas electorales” de Xabier Torres) de la IV parte, de la obra colectiva “Manual de Ciencia Política” coordinada por Miquel Caminal Badía (Tecnos, 2006).

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Manuel Ramos

Anda que no hay miedo en España a las mayorías, sean simples o a doble vuelta. No hay ganas de comprometerse con el electorado.

Vicente Carreño

Lorenzo, gracias por esta serie de esclarecedores artículos. Es necesario que traslademos los diferentes sistemas electorales a la experiencia municipal para ver también cómo se eligen los alcaldes y los concejales en otros países. Creo que, igualmente que defendemos separar la elección de Ejecutivo y Legislativo a nivel estatal, también deberíamos proponer y defender la elección por separado de Alcaldes y Concejales del Pleno; estableciendo así la separación de poderes también en la vida municipal. Habría que ver así mismo la necesidad de elegir a los concejales como representantes de distrito, para que se integren al Pleno constituido este como órgano de control de la institución municipal. La elección de Alcalde sería en distrito único de toda la ciudad o pueblo. En ambos casos a través de sistema mayoritario y a doble vuelta…

Jose María Alonso

Efectivamente era muy necesaria esta serie de artículos de Lorenzo. Felicidades al autor!

Álvaro de Navarra
Álvaro de Navarra

V

Álvaro de Navarra
Álvaro de Navarra

En los parlamentos que combinan diputados proporcionales y mayoritarios,¿se han hecho estudios comparativos entre unos y otros sobre corrupción,representatividad,calidad personal,actitud política,etc?. Lo digo porque esos tipos de parlamentos se supone que ofrecen una buenísima oportunidad para comparar. Si ustedes no conocen si hay o no estudios al respecto,¿podrían preguntar a D. Antonio? Gracias.