Seis lecciones de von Mises

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EDWIN ZARCO.

En 1959 el economista y maestro Ludwig von Mises visito la ciudad de Buenos Aires (Argentina) para dictar seis conferencias o lecciones sobre Política Económica. Mediante estas seis conferencias el profesor Ludwig von Mises busco transmitir en palabras sencillas, a un auditorio repleto de estudiantes, intelectuales y empresarios en la Universidad de Buenos Aires, que el Bienestar económico de un país proviene de una adecuada aplicación de sanas políticas económicas o mejor dicho del desarrollo de los principios de la economía de libre mercado.

Volviendo a nuestros tiempos, es importante rescatar estas seis lecciones sobre Política Económica para evaluar lo que está sucediendo en el Brasil, ya que este país a pesar de ser considerado como parte de los Países Emergentes tendrá la tasa de crecimiento anual más baja de Sudamérica entre el 2011 y 2013, pues crecerá solo 2.4% según estudios de la consultora británica Economist Intelligence Unit y de los bancos Itaú y HSBC.

Teniendo en cuenta esta situación, las seis lecciones que nos dejo Mises, nos permitirán evaluar las causas de la actual situación económica que vive el Brasil:

Lección 1 – Capitalismo: Mises nos dice: “Un país se vuelve más prospero en proporción al incremento del capital invertido por habitante”. Lamentablemente, como indica el profesor Anthony P. Mueller (Profesor de la Universidad Federal de Sergipe) en su artículo Brasil: El vuelo de la Gallina “Brasil sufre de bajos niveles de ahorro teniendo, por eso, recursos insuficientes para acelerar las inversiones. Regulaciones, impuestos, ineficiencia judicial y de la administración pública, corrupción en todas las esferas de la política, junto a una profunda negligencia en la educación, provocan una productividad baja, poca competitividad y falta de innovación en la economía brasileña”.

Lección 2 – Socialismo: Mises nos dice: “La idea de un gobierno como una autoridad paternal, como un guardián para todos, es la idea de aquellos que favorecen el socialismo”. Lamentablemente como dice Carlos Pio (Profesor de Economía Política Internacional en la Universidad de Brasilia) en su artículo El Rol del Brasil en la Economía Mundial “La mentalidad imperante —vigente desde hace 70 años, con un breve paréntesis a mediados de los noventa— es que el gobierno a priori elija ganadores y los alimente con una receta de protección comercial, incentivos fiscales y crédito subvencionado”.

Lección 3 – Intervencionismo: Mises nos dice: “Intervencionismo significa que el gobierno desea hacer más. Desea interferir en los fenómenos del mercado”. Lamentablemente, el Gobierno de Brasil viene ejecutando una política monetaria y fiscal expansiva, las tasas de interés están en sus picos históricos y el gasto fiscal va en aumento incluyendo un nuevo paquete de 66 mil millones de dólares, que hasta la fecha no ha logrado ningún resultado.

Lección 4 – Inflación: Mises nos dice “Es necesario abandonar las políticas inflacionarias. Ya que en el muy largo plazo la inflación no cura el desempleo”. La reducción de la tasa de interés a mínimos históricos sumado al hecho de que el nivel de ahorro en Brasil es muy bajo está deformando la estructura del capital y provocando inversiones malas que resultan en inflación, estancamiento y recesión. Esta situación está dañando el valor de la moneda brasileña, ya que el real ha tenido una caída del 37% entre el segundo trimestre del 2011 hasta hoy, pasado de 1.52 reales por dólar a 2.07 reales por dólar.

Lección 5 – Inversiones Extranjeras: Mises nos dice: “Debe entenderse que, en todos los países excepto Inglaterra, la inversión de capital extranjera tuvo un rol importante en el desarrollo de las modernas industrias. Si se incrementa el capital, se incrementa la productividad marginal del trabajo, y el resultado será que los salarios reales se elevarán”. Lamentablemente, el Brasil en el periodo 2011-2013 solo tiene una tasa de inversión que se sitúa en torno al 18% del PBI, en comparación con el Perú que para este mismo periodo tiene una tasa de 26% del PBI. Esta baja inversión como señala el banco HSBC ha ocasionado una pérdida de competitividad de la industrial nacional. Además, es necesario resaltar que el Modelo Económico de Brasil es relativamente cerrado a la inversión extranjera, con altos aranceles y una seria de restricciones a los capitales Extranjeros.

Lección 6 – Políticas e Ideas: Mises nos dice: “Los acontecimientos políticos son la consecuencia inevitable del cambio en las políticas económicas. Lo que necesitamos es nada más que sustituir las malas ideas por las buenas ideas”.  Lamentablemente, frente al anuncio de la baja tasa de crecimiento en el 2011 de 2.7%, lo único que hizo el gobierno brasileño fue reducir la tasa de interés para estimular la expansión del crédito, en vez de impulsar medidas como una desburocratización, impulso de la inversión extranjera, disminución de la carga tributaria, entre otros.

Como hemos podido apreciar, las causas del bajo crecimiento de Brasil son evidentes y las seis lecciones de Ludwig von Mises nos demuestran, una vez más, que una Política Económica basada en los principios del libre mercado son la mejor forma de brindar prosperidad y calidad de vida a los ciudadanos de un País. Brasil debe sustituir las malas ideas por las buenas ideas.

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Pedro M. GonzálezSergioCrosbby Buleje Comentaristas mas recientes
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Sergio

Permítame un pequeño análisis de su artículo. Lo primero, usted pretende deducir a partir de unas lecciones dadas por Mises el por qué de la “crisis” de Brasil. Eso en lógica se conoce como argumentum ad auctoritatem, y es una falacia lógica como la copa de un pino. Viene a decir lo siguiente. Mises tenía razón ( primera premisa), luego si Mises tenía razón y Brasil no cumple las premisas marcadas por Mises, Brasil entrará en crisis. Claro, pero usted no se para ni por un momento en demostrar si Mises tenía razón. Por supuesto ni mucho menos se para en explicar si Brasil está en crisis, ni mucho menos en analizar las causas de esa supuesta crisis. De lo cual su artículo es completamente inválido.

Pedro M. González

Pues se trata de todo lo contrario, poruqe lo que el autor hace es precisamente lo opuesto, parte de una situación objetiva de crisis y explica sus causas comprobando las características descriptivas de la situación. Eso no es argumentar ad auctoritatem ni siquiera ad verecundiam. Eso se llama método apriorístico deductivo y es el esencial y característico de las ciencias sociales.

Sergio
Sergio

Pero caballero, el autor no parte de una situación apriorística de crisis, que es lo que usted no ve. Se limita a afirmar que el país está en crisis porque, según una consultora, crecerá un 2,4%. Eso no indica ninguna crisis.

Y para no caer en la falacia, lo que se debe hacer es demostrar con datos que Brasil está en crisis y después proceder a explicar el por qué de la crisis.

Aquí, si usted lee el artículo detenidamente, no se hace nada de eso. Aduce los datos de una consultora para afirmar que Brasil está en crisis, y después procede a citar a Mises para explicar el por qué de esa crisis, sin hacer nada de lo anteriormente dicho. Argumentum ad auctoritatem en estado puro. Usa las lecciones de Mises para explicar, sin pararse a deducir nada.

Pedro M. González

Vaya, pues si se trata de una falacia por decir que Brasil es un país que adolece de una situación de crisis económica será porque se supone que Brasil está en una situación económica excepcional y envidiable!

El apriorismo alcanza lo que está a la vista independientemente lo diga una consultora, Juana o su hermana. Y eso que según nuestros alegres krugmanitas Brasil es el país del futuro (y siempre lo será, añaden los escépticos)

Sergio
Sergio

Me voy ahora a las lecciones de Mises. Me interesan algunos puntos en especial.

<> Esto es un juicio de valor que no explica nada. En realidad es como decir “me gustan las patatas.

<>. Fantástico por parte de Mises. Gran deducción de lo que significa “intervencionismo”. De la explicación que usted da aparentemente se deduce ( corríjame si estoy equivocado) que cree que el mercado es el cénit de la racionalidad. Nada más lejos de la realidad. La sociedad, de la que el mercado no es más que una abstracción a fin de estudiarla en un determinado aspecto, no es en muchos casos racional. Las personas no actuamos siempre movidas por motivos racionales. Si así fuese no existirían campañas publicitarias, por inútiles. No es el caso.

<>. Mises aquí comete un doble error ( o al menos eso se deduce de haber puesto sólo este extracto). Mises no explica cómo fue posible que Inglaterra se industrializase sin inversión exterior. Algo sorprendente, pues es una excepción a la regla que él mismo da. El segundo, y más dramático error, es que no fue sólo Inglaterra. Inglaterra, Alemania, las ciudades italianas en el Renacimiento… Es muy curioso el caso de Japón a finales del XIX. En realidad lo que les industrializó no fue la inversión extranjera, si no las políticas proteccionistas aplicadas adecuadamente, y la intervención estatal.

Sergio
Sergio

No me han aparecido las tesis. En los primeros corchetes va la segunda lección, en los siguientes la tercera y en los últimos la quinta.

Crosbby Buleje
Crosbby Buleje

esas conferencias fueron compiladas en un librito por su esposa y están a la venta de Unión Editorial. Obviamente, es solo una conferencia que recoge someramente todas sus enseñanzas. En absoluto pretenden ser profundas, para eso, hay que analizar otros libros como La Acción Humana, El socialismo, Burocracia, Teoría e Historia, etc. y a su vez complementarlo con otros autores. Buen post Edwin

Pedro M. González

Desde luego Sr. Bujele

Pedro M. González

Para objetar adecuadamente a la primera lección de Mises sería preciso conocer la definición de socialismo que éste realiza no como un concepto ideológico o de gustos sino como definición de toda interferencia en el libre ejercicio de la función empresarial entendiendo ésta en el sentido praxeológico de toda elección entre fines y medios, no dados, y no solo catalácticos (de intercambio monetario). A partir de ahí y de la percepción de las causas Mises utiliza el método apriorístico deductivo para explicar los fenómenos sociales. Por tanto no se trata de gustos sino de análisis de una actividad estatal que define claramente. Respecto a la segunda objeción decir que más al contrario Mises no concibe el mercado como cénit de la racionalidad sino como complejo escenario del actuar humano más allá de lo meramente crematístico escogiendo entre fines y medios que no se encuentran dados y buscando la información precisa para ello. Ello no implica siempre un proceso racional. Mises lo sabe y es consciente de ello. Precisamente la valoración subjetiva de esos fines y medios y la naturaleza dispersa, práctica y difícilmente articulable de la información trascendente hacen según Mises más imposible todavía que una autoridad central coordine a través de mandatos las relaciones sociales, pues siempre carecerá no solo de la información necesaria para coordinar, sino tan siquiera lo que tiene que coordinar en cuanto esos fines y medios se generan constantemente a través del libre intercambio de ideas y experiencias. De hecho las elecciones más importantes del actuar humano son aquellas que no son racionables y de imposible coordinación coactiva (amistad, relaciones familiares…) Así, siguiendo a Menger desmonta la valoración objetiva traducida en precios, sino como traducción de la percepción subjetiva y no siempre racional del ser humano sobre aquello a que está dispuesto a renunciar (utilidad marginal). Y finalmente en la quinta lección, Mises no se confunde ni excepciona nada. Deja fuera a Inglaterra por una razón elemental: Considera a este país como “sujeto uno” del proceso capitalista como cuna de la revolución industrial y exportador del método de producción capitalista. De modo que no es que exista una idiosincrasia especial excepcionante sino la exportación de un modo productivo. Pero lo que es la repanocha es alegar como prueba de ello que el proteccionismo acelera el proceso industrializador. A no ser claro que se trate de la planificación estatalizada quinquenal para dirigir los medios productivos a… Leer mas »

Sergio
Sergio

Dice usted que según Mises socialismo es toda interferencia en el libre ejercicio de la función empresarial. No voy a entrar en detalle en si Mises tiene razón o no al realizar esa valoración. Sólo decir que según ella Reagan hubiese practicado alguna forma de socialismo ( no estoy muy seguro de que Reagan hubiese podido denominarse “socialista”). A lo que iba mi objeción es que citar aquí esa lección, y más de la manera en la que se la cita, es caer en un juicio de valor para intentar explicar nada. “La economía de Brasil está en crisis. El gobierno interfiere en el mercado. Luego el gobierno practica el socialismo. He ahí una de las razones por las que la economía está en crisis”. Eso es caer en un error ideológico del tamaño de una catedral. La introducción de un juicio de valor como premisa de un silogismo. Bien, llegamos a un acuerdo. El mercado no tiene por qué ser siempre racional. Pero temo que aquí está usted cayendo en otra falacia lógica, la falacia del todo o nada. Dado que el mercado no tiene por qué ser siempre racional y la dispersión de la información, es imposible que el mercado se coordine centralizadamente. Claro, eso no explica cómo se va a coordinar autónomamente, dado que las personas, como individuos aislados, también carecemos de la información necesaria ( no voy a entrar en el hecho de que haya agentes que tengan una cantidad de información monstruosamente más grande que otros, que desequilibrarían así el funcionamiento ideal del mercado). Pero por aquí no parece verse ningún problema, lo que para mí es extraño. Pero como digo, aquí se cae en la falacia del todo o nada. Dado que el mercado no es siempre racional, debo desistir de intentar prever determinados comportamientos del mercado, a fin de no intervenirlo. Esto es radicalmente falso pues aunque no puedo prever siempre y en todo momento el comportamiento del mercado, sí que puedo preverlo en determinadas ocasiones. Por ejemplo, dado un conjunto de población, se puede comprobar en una serie su gusto por el trigo. Si ese conjunto no cambia inmensamente a lo largo de unos determinados años, se puede hacer una previsión de cuanto trigo se consumirá un año en base a las estadísticas de los años anteriores. Mises, amigo, claro que hace una excepción. Lo primero es que no logra entender cómo… Leer mas »

Pedro M. González

No hay nada más falaz que autoproclamar la verdad sin motivarla y por el solo motivo de emitirla uno. Eso es la denominación de la falacia. Ejemplo: Cuestionar la denominación de un término socio-económico como es la de socialismo diciendo que no se entra a valorar, cuando no se trata de concepto valorativo, sino base o presupuesto definitorio de un razonamiento apriorístico deductivo. Es que es indiferente su valoración, sino lo que es trascedente es la lógica dada y coherencia desde el concepto dado. En un presupuesto filosófico básico: A es A, independientemente de lo que digamos que es A. Y efectivamente, así las cosas Reagan ejercitó “una forma de socialismo”. El socialismo de derechas, como ejemplo su política exterior. Ello independientemente de que fuera eficaz neutralizador de la socialdemocracia en la política interior USA. Pero entrando en la valoración del artículo, la objeción hace aguas y la autojustificación ahora dada no lo desmiente por mucho que se construya un razonamiento ajeno al del artículo comentado. El autor no deduce como dice que hay intervencionismo en Brasil porque hay crisis, sino lo contrario. Partiendo de un presupuesto incontrovertible como que existe una situación de crisis económica, estudia sus causas y motivos y llega a estos a través de un razonamiento apriorístico deductivo. No hay pues silogismo, sino una situación incontrovertible y luego el estudio de las causas que llevan al mismo. La relación de casusa-efecto puede discutirse, pero la existencia de ambas es definitiva. Que exista una relación entre ambas puede convencerle o no, pero hasta que no desaparezca una de ellas la lógica ordena la relación cuando esa relación se repite y se repite constantemente a lo largo de la existencia política y económica y es explicada a partir de presupuestos abstractos hasta el punto de predecir milimétricamente el devenir político económico. Mises formuló la teoria del ciclo y el escenario resultante de expansión y recesión económica basada en el crédito artificial orquestado por la banca central de forma coincidente con la actual situación de la misma forma que predijo la caída del bloque del llamado socialismo real. Entrando en la definición del mercado, o no me ha leído a mi antes o no ha leído a Mises. A partir de ahí intenta sostener su objeción basado en más falacias autoalimentadas. Mises no dice que el mercado tenga que ser racional o no, sino que lo que dice es… Leer mas »

Pedro M. González

Corresponde a Miguel Rodríguez de Peñaranda en su ensayo “El modelo constitucional en F.A. Hayek” el descubrimiento de las semejanzas y antecedentes de las premisas teóricas que perfila el premio nobel austríaco en su obra “Derecho, Legislación y Libertad” con la incomparable originalidad y solución al problema de la libertad política, engranaje institucional y sus presupuestos teóricos que García-Trevijano resuelve ahora con su “Teoría Pura de la República”. Siendo Hayek el alumno más aventajado y eficaz publicista de Ludwig Von Mises, a quien actualiza y de quien es deudor intelectual, no resulta sorprendente que el hilo argumental del bosquejo institucional del primero encuentre origen en los propios fundamentos de la praxeología o ciencia social de la acción humana formulados por su compatriota. El paralelismo deviene entonces inevitable en implacable regla de tres. Las bases praxeológicas que Hayek tomó de Von Mises para el estudio institucional del estado, se rastrean en aquello más pegado al actuar humano en la consecución de la libertad política de la obra de García-Trevijano como es su filosofía de la acción constituyente que desmenuza en el capítulo VII de su “Teoría Pura de la República”. La acción humana misiana, limitada al actuar individual se amplifica magistralmente en García-Trevijano a la libertad colectiva analizando fines y medios e información trascedente para alcanzar la libertad política. La Republica Constitucional se define aquí como acción humana dirigida a la consecución de la Democracia. Como el pensador español refiriéndose al austriaco señala, “el estudio de la actividad humana no es filosofía de la acción. Tampoco lo es la praxeología de Von Mises a no ser que se siga incluyendo en la filosofía a la economía”. Y es así porque en esta última disciplina el análisis del proceso de la interactuación humana no trasciende del análisis de las libertades personales hacia la catalaxia, produciéndose ahora un salto cualitativo de primer orden hacia la teoría del estado. De ahí que los paralelismos metodológicos estén a la vista en el pensamiento que en torno a la acción desarrollan ambos en obras tan capitales como “La Acción Humana” y “Teoría Pura de la República”. La importancia que ambos autores conceden a la generación de información trascedente diferenciando el conocimiento teórico del práctico está a la vista. “Salvo en la mística platónica, las ideas no proceden de las ideas, sino de la experiencia fáctica” refiere García-Trevijano como también Von Mises en el Capítulo II de… Leer mas »