MONÓLOGOS DE SOMOSAGUAS: CONCEPTO DE IGUALDAD

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Adrián Perales introduce hoy el asunto de debate: los distintos conceptos de igualdad que hay en el pensamiento político. Antonio García Trevijano repasa el tratado que hace en su libro “Frente a la gran mentira” de la obra de algunos pensadores políticos acerca de esta idea. Comenzando con Tocqueville, quién creía que en EEUU a través de la igualdad de condiciones materiales, el derecho de la herencia y la eliminación de aristocracia, se conseguían condiciones de igualdad. Trevijano atestigua que la igualdad tiene varios enfoques que producen distintas concepciones de la democracia. Cita a Santallana, quién distingue la democracia material y la democracia formal, a la primera la define por la influencia determinante que tiene la igualdad y para la segunda lo decisivo es la libertad. El criterio de Trevijano es que Tocqueville  se equivocó, la igualdad material no existe como factor de la democracia. La conclusión es que la igualdad política de todos, impide que una minoría ejerza sobre el resto el bloqueo de sus derechos políticos. [youtube]http://www.youtube.com/watch?v=FRnVoexLSzI[/youtube]

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JosebaPedro M. GonzálezCervantespedrojulio Comentaristas mas recientes
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Sergio
Sergio

El señor Trevijano se equivoca. Ciertamente se equivoca monstruosamente. En realidad se necesita tanto la igualdad material como la unidad formal. Uno de los motivos por los cuales se impuso la democracia en Estados Unidos, exactamente por el mismo motivo por los cuales funcionaron la República romana o la democracia ateniense, o las repúblicas italianas en la Baja Edad Media, es precisamente la escasa diferencia de renta la que propició el que se pudiesen crear semejantes sistemas. No logra vislumbrar el por qué cayó la República romana, que fue a causa de la enorme desigualdad que creó la II Guerra Púnica, ni el cómo llegaron los Medicis al poder, ni cómo en Atenas eran precisamente las altas clases las que buscaban la tiranía. Cuando los EE.UU. se independizan de Gran Bretaña, precisamente hay una igualdad bastante grande entre las diferentes clases, estando además paliadas las desigualdades por la necesidad de población para la colonización del interior del continente. Volvamos al mundo de hoy. ¿Qué ocurre en EE.UU.? Ese mismo sistema que en un principio era democrático ha sido socavado por la enorme concentración de capital. Partidos políticos comprados, periódicos e “intelectuales” que informan de lo que se les dice, gobiernos cuyas políticas buscan el fomento de sus grandes empresas en el exterior ( no olvidemos por qué se les llamaba a las repúblicas centroamericanas repúblicas bananeras, o la verdadera razón de las guerras de Afganistán o Iraq por citar sólo dos ejemplos, de los que Wikileaks puede citar muchos más). Es precisamente esa enorme concentración de capital el que permite que los medios de comunicación adormezcan a la opinión pública. Así que, ¿la igualdad material no es indispensable para la democracia? La realidad lo desmiente. La igualdad política no impide a una minoría ejercer una violencia sobre el resto. ¿Qué puede ocurrir en una situación como la actual, con una inmensa cantidad de paro? Resultaría sencillo el recomendarles a las personas que votasen en un sentido o en otro. Esto se ha visto ya con los caciquismos en los siglos XIX y XX, así que tampoco hay de qué extrañarse. Recuerde, “crystallizing public opinion”, de Edward Bernays. El autor ( contratado por varios gobiernos estadounidenses por cierto) lo explica maravillosamente bien. Democracia material y democracia formal: las dos caras de una misma moneda. La una sin la otra hacen que lo que pretendía ser una democracia devenga en tiranía. La… Leer mas »

República
República

Perdón por romper el hilo de Sergio cuyo comentario encuentro muy acertado y lógico pero yo venia a decir que…. Menudo cañón del colorado que es Adrián perales que callado se lo tenia Adrián guapo guapo reguapo

Fondevila
Fondevila

Brillante comentario Sergio, yo también creo que el ejemplo de EEUU es muy claro. Un país con democracia formal en el que la democracia material es cada vez más inexistente.
Ojalá Don Antonio dedique más programas a este asunto tan trascendental para el pensamiento político y nos aclare sus ideas que aunque no creo erróneas, si poco comprendidas.

Julio Arasanz

¿Qué clase de revolución es esa impulsada por los más ricos de nuestros súbditos? Samuel Johnson

pedro ortigosa goñi

no se puede pretender la democracia materia y formal a la vez, ni confundirlas, pues son conceptos muy diferentes yde distinto calado y naturaleza. La democracia formal no es un estado per se, sino un ideal, una aspiración social, mientras que la democracia formal es condición de toda sociedad libre, principio científico y propiciadora de la igualdad (de oportunidades)social.

pedro ortigosa goñi

¡Perdón! Al decir “la denocracia formal no es un estado per se, sino un ideal…”, quise referirme a la democracia material, logicamente.

Pedro M. González

VAmos, esto es el colmo. Identificar y excusar como óbice intelectual al concepto positivo de República que define AGT por priemera vez con la república romana, cuando ni siquiera había estado como tal. D Sergio demuestra una falta absoluta de concoimientos de lo que es el derecho político, pero no menos acertados están otros comentarios como el que dice que la democracia formal es un ideol. Que va a ser un ideal. Es un cocnepto objetivo que se basa en unas reglas de juego perfectamente definictas: Representatividad y separación de poderes en orige. Lo que muy al contrario es ideal o indefinido es el concepto de democracia material, por cuanto no se identifica más que al relativismo ideológico de cada cual.
Y siguiendo con el inope de D. Sergio. Si la realidad no se ajusta a mi ideología…pues me la invento. Por no saber no sabe ni lo que es el capital ni el capitalismo. Pero en fin eso es harina de otro costal, al caso lo que importa es que confunde de forma palmaria categorías. Analiza los partidos norteamericanos con criterios partidocráticos europeos. Craso error. Allí la repsentación no es del partido sino de la persona elegida.
Y sí es cierto que la historia nos da lecciones, pero primero hay que conocerla y tener claras categorías y conceptos, sino sale un gazpacho como el comentario en cuestión que compara nada menos que la democracia representativa con la democracia aristocratico-asamblearia griega. VAya tela!

Pedro M. González

Perdone tocayo D. Pedro, no leí su corrección posterior. Disculpe, fue fruto del atropello en conestar cuanto antes las equivocadas y tendenciosas identificaciones categoriciales del primer comentario. Tan efectistas como erradas

Pedro M. González

La cultura europea no ha separado con distinción los conceptos de democracia política y democracia social. El hecho de que la palabra democracia designe, entre nosotros, tanto la forma de gobierno causada por la libertad política, como el grado de igualdad real en los miembros de una misma comunidad, es fuente de continuos malentendidos, no solo en la discusión política entre partidos, sino incluso en la enseñanza universitaria y en el lenguaje académico. La igualdad de derechos y de oportunidades son requisitos de la democracia política. Mientras que la igualación en salarios, sanidad, educación y demás servicios públicos, lo que se llama Estado de bienestar, es una exigencia de la democracia social. Prescindiendo, por ahora, del origen revolucionario (1793) de esta equiparación terminológica entre una regla formal para el juego político, y un criterio de justicia para la distribución social de la riqueza, lo que importa saber es que la regla constituye el juego antes de comenzar la competición, mientras que el criterio de justicia social, el acercamiento a la democracia material, depende de la ideología de los vencedores en el juego. Las presupuestos de la democracia formal son: 1º) todos pueden participar en el juego en condiciones de igualdad; 2º) el juego se desarrolla en el campo de la sociedad política; 3º) las decisiones se toman por votación de mayorías y minorías. Las reglas son: representación de la Sociedad y separación de poderes en el Estado. La dictadura eliminó la competencia por el poder, o sea, la libertad política. La Transición, por miedo a esta clase de libertad, redujo el juego a una competición entre partidos políticamente correctos (contra el presupuesto 1º), integrados en el Estado (contra el 2º) y en un consenso (contra el 3ª). Por miedo al control de los electores, adoptó el sistema proporcional de listas. Y por miedo al control de la corrupción, no separó los poderes del Estado. Sin libertad política, sin sociedad política intermedia entre la sociedad civil y el Estado, los partidos pasaron desde la clandestinidad al Estado, eludiendo la democracia formal y apoyándose en la demagogia de las libertades personales antes reprimidas. En tanto que elementos estatales, sindicados en una oligarquía de poder, los partidos dejaron huérfana de representación política a la sociedad. Y ante la crisis de un Estado que no puede defenderla, no tiene a quien dirigirse para evitar la ruptura de su comunidad nacional. Polybio diagnosticó la salida… Leer mas »

M Murcia.

Por favor amigo Pedro M. González, vuelva ud. a releer sus comentários y escriba más despacio, tiene muchas faltas de hortografía, debe de usted de repasar la grámatica Española. Saludos, desde mi tumba.
¡Viva la República Constitucional y Viva España!.

Joseba
Joseba

Que manía con corregir a los demás… cuando se ve que son errores al escribir aceleradamente, o simples “lapsus calami” (lo pongo entre comillas por ser en otro idioma).
Lo que por ejemplo, señor Cervantes, no lo es, es lo siguiente que usted escribe: “debe de usted de..” ¿Ve? Esto no lo corrige el programa de corrección ortográfico (que va sin h), debería saber que esos “de”‘s sobran, la expresión correcta sería “Debe Usted repasar…”

En fin, a ver si nos ponemos todos tiquismiquis, con esto y nos perdemos lo importante.
Que no digo que haya que escribir mal, pero vamos, antes de corregir a los demás procuremos ser impecables, al menos, en lo que corrijamos, ya que, queda feo eso de corregir a los demás y cometer los mismos o peores errores o equivocaciones.

Pedro M. González

Querido Cervantes: No es la “hortografía” la que me falló, sino el atropellado escribir, es decir erratas fruto de la necesidad de inmediatez en la respuesta en el espontáneo fluir de las ideas ante las barbaridades que se leían. Un saludo.