Corrupción en Renfe: dos ex ministros y dos políticos leoneses amigos de Zapatero gastaban a todo tren

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Tendrán que pagarlo todos los españoles una vez más y jamás habrá comisión de investigación alguna, a pesar de que España es el país del mundo con mayor densidad de políticos e instituciones públicas por kilómetro cuadrado. El dispendio, descontrol, despilfarro y corrupción de Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE) va a provocar que se tenga que integrar en RENFE, el pozo sin fondo del transporte español, a pesar de que los trenes van llenos y el servicio es eficaz. El motivo es el enorme gasto en la compra de trenes inservibles, los proyectos megalómanos, el enriquecimiento de varias empresas de las que nada se sabe, las indemnizaciones a ex directivos (como en los bancos) y la ineficacia en la gestión: solo 11 de las 179 líneas cubren gastos. ¿Como es posible? El PP dice que no puede pedir responsabilidades, la Abogacía del Estado y la Fiscalía duermen el sueño de los justos y el PSOE se frota las manos por la impunidad. Lo llaman Monarquía de Partidos, Partitocracia o Estado de Partidos y ha asentado sus reales en España por tiempo indefinido.

De la extensa red de viajeros de Renfe, solo el 6% de los tramos origen-destino del operador único ferroviario ingresan por la venta de billetes más que lo que cuesta arrancar el tren. El dato no es nuevo pero sí novedoso: se conoció el 7 de agosto, en una respuesta parlamentaria por escrito al diputado de CiU Pere Macias publicada en el Boletín Oficial de las Cortes Generales. Según esa respuesta, solo 11 de las 179 “relaciones comerciales” (que  miden el punto de salida del tren y el de llegada, no las paradas intermedias) cubren sus gastos de explotación, según el periódico Voz Populi.

 

 

Zapatero con Villalba en un mítin
Zapatero con Villalba en un mítin

Cuatro trenes AVE, cinco de Larga Distancia y dos de Media Distancia rebasan una cobertura del 100% en cuanto a gastos de explotación. En el caso de los AVE, ese umbral de rentabilidad se alcanza en los trenes que parten de la estación de Atocha (Madrid) y alcanzan Barcelona (130%, el más rentable), Sevilla, Málaga y Valencia. El resto de rutas de alta velocidad y ninguno de los Avant (lanzaderas de alta velocidad que cubren trayectos de media distancia como el Madrid-Segovia-Valladolid) recauda lo necesario para sobrevivir sin aportaciones. Madrid-Toledo roza la cobertura necesaria.
Otros trenes de Media y Larga Distancia, como el Barcelona-Valencia, el Salamanca-Zaragoza o el Sevilla-Cádiz también sobrepasan el 100%. Y luego hay casos sangrantes, como la línea de Alta Velocidad Ourense-A Coruña, cuya cobertura de explotación está por debajo del 30%. Abundan los trayectos por debajo del 20% e incluso del 10%, lo que fortalece aún más la idea de que hay que suprimir servicios y estaciones. Una vía sobre la que el Ministerio de Fomento se ha pronunciado tímidamente a favor. Solidaridad política obliga, aunque Pere Macias lamenta la “mala gestión” de Renfe con relación a la baja ocupación y los decrecientes ingresos.“Si más compañías operan los trenes, Renfe estará obligada a bajar precios”.

 

 

La corrupción, como en otros sectores de la economía española, es la causa. El Partido Popular dijo que iba a pedir al Ministerio de Fomento toda la documentación, incluidos los informes de la Abogacía y de la Intervención General del Estado, relativa al contrato de compra por Feve de cuatro trenes bitensión por un montante de 18,5 millones de euros, que finalmente no pueden ser utilizados en la red española. El objetivo del partido, tal y como explicó a El Mundo el portavoz del PP en la Comisión de Fomento, Andrés Ayala, era dilucidar la oportunidad de pedir “responsabilidades patrimoniales o incluso de otro tipo” por el “perjuicio evidente que se ha causado al Estado”. Dichas resposanbilidades se reclamarían al ex ministro de Fomento, José Blanco, y en su caso, a su predecesora, Magdalena Álvarez. Todo ello sin perjuicio de que también pudieran hacerse extensivas a los dos máximos directivos de Feve, Ángel Villalba y Juan Díez, que ordenaron al adjudicación, incumpliendo los procedimientos legales de contratación, a la empresa Vossloh. Pero una vez llegó al poder, el PP se olvidó del asunto.

 

 

Los populares sostenían que “no es normal comprar trenes para una infraestructura que ni siquiera se ha empezado”. A ello añadían que la gestión de Feve “viene salpicada por otros asuntos como la adquisición de una nave en León por el doble de su precio”. Todo ello, recalcaba Ayala, viene a demostrar que “el agujero de Fomento no se debe exclusivamente a la crisis sino a una gestión nefasta”. Y puntualizaba: “Toda la sanción en asuntos como éste no puede saladarse únicamente con el hecho de perder las elecciones”.

 

 

En efecto, Ángel Villalba y Juan Díez eran íntimos amigos de José Luis Rodríguez Zapatero, y sus adjudicaciones fueron a dedo e «ilegales», según el PP. Villalba, ex secretario del PSOE de León, y del PSOE de Castilla y León, en la etapa en la que Zapatero se aupó al poder en España desde aquella ciudad, patrocinó la carrera política del expresidente del Gobierno, y éste le devolvió el favor haciéndole presidente de FEVE.

Lo cierto es que Feve pierde casi 150 millones de euros anuales, mientras la nueva dirección alimenta múltiples sombras sobre posibles contrataciones irregulares que la antigua dirección niega. Marcelino Oreja, hijo del político del mismo nombre, no ha dudado en señalar en una entrevista su lamento porque a los gestores de las compañías dependientes del Gobierno (en clara alusión a su antecesor en el cargo) “no se les pudieran exigir responsabilidades por su gestión”. Unos se tapan a otros.

 

 

Para Oreja hoy la integración de Feve en Renfe es la “única solución” para la compañía, ya que de otro modo no se podrá mantener empleo, ni actividad. Es la consecuencia de una gestión poco adecuada al tamaño y aspiraciones de una compañía como ésta, según el nuevo presidente, quien no ha tenido reparos en cuestionar todo lo sucedido en la última etapa, según Leonoticias.com

El panorama dibujado desde la propia compañía es escalofriante. Feve es hoy un ‘muerto viviente’ según sus nuevos gestores. La compañía ha sufrido en los últimos años un importante descenso en el número de viajeros, pasando de 11,2 millones en 2006 a 8,9 millones en 2011. Y lo que es peor, sus cuentas no cuadran:  la empresa -según los datos correspondientes al último ejercicio- cuenta con unos ingresos de 45,35 millones de euros y unos gastos de 193 millones de euros, lo que supone un desfase anual de 147,6 millones de euros.

 

Juan Díez López, leonés y amigo de ZP
Juan Díez López, leonés y amigo de ZP

 

El caso más llamativo -según el citado diario- es el del director general de la compañía, Juan Díez López, amigo personal del presidente y que ahora ha reclamado 415.000 euros de indemnización al Gobierno por despedirle sin respetar su contrato. Para el nuevo equipo gestor de Fomento en Feve “se hicieron inversiones que no eran necesarias para la explotación, como el tren de hidrógeno. Se compraron unidades que no eran las mejores y que hubo que adaptar al ancho métrico, con un sobrecoste”. Y todo ello, asumiendo proyectos en Asturias y León (ambos para el movimiento de trenes modelos tren-tran) que hoy son difícilmente realizables. Precisamente la compra de trenes y trenes tranvía (tren-tran) aún está por resolver. El contrato, adjudicado a la empresa a la empresa Vossloh por 53 millones de euros se realizó, según Fomento, sin cumplir las normas de trasparencia.

Uno de los amigos de Zapatero acusados de corrupción se ha defendido con estas palabras: “No hay trenes inútiles en Feve”, asegura Villalba, que explica que la construcción de dichos trenes (trenes-tran) estaba acordada con la empresa Vossloh para el proyecto de corredor del Nalón, que incluía el soterramiento en Langreo y un diseño de red ferroviaria «sin excesivo coste para Feve, el Principado y los ayuntamientos», pues supondría «la integración de nuestras líneas en los pueblos y ciudades del recorrido conviviendo de forma amable y armónica con los peatones y automóviles, e impulsando planes de desarrollo urbanístico en los actuales pasillos de seguridad, ociosos luego con la puesta en marcha del tren-tranvía». Un mundo feliz que se ha venido abajo con el gasto descontrolado a todo tren que ahora deben pagar los contribuyentes.