El traje nuevo de un rey

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MAX TURIEL.

La foto que ilustra estas líneas podríamos decir que nos llegó tal cual. La identidad del retratado generó dudas pero tras algunas pesquisas colegimos que se trataba de una instantánea publicada en la revista italiana Oggi y el escrito con luz era -(y es)- S. M. El Rey de España. Un fotón en indeterminación cuántica. ¿Onda o partícula? … depende del observador y nos lleva a reflexionar. ¡Desnudo de espaldas!. Si, desnudo de espaldas, como el título de un cuadro en una exposición.

La desnudez es pureza, nos vestimos por la originalidad del pecado de nuestros padres fundadores: una metáfora de mucho calado. El desnudo nos iguala y nos acerca como seres humanos. Ese retrato pertenece a un momento de la verdad puesto que todos los problemas de mundo comenzaron cuando debimos vestirnos… Ataviarnos de lo que fuera: de banqueros, de políticos, de militares, de obreros, de perroflautas, de policías, de comunistas, de abogados, de nacional-sindicalistas, de reyes o de héroes.

No cabe imaginar a Napoleón invadiendo países en completa desnudez o a los magistrados constitucionales cercenando derechos fundamentales en pelotas. ¡ En pelotas !. Duros eran los textos e ilustraciones de Gustavo Adolfo Becquer y Valeriano Domínguez Becquer en la serie que guarda la Biblioteca Nacional. ¡Los Borbones en Pelotas!. A su lado esta foto no es nada. Es el Rey desnudo y humano. Campechano y simpático. Incluso, quien sabe, puede ser la última imagen del famoso espejo de los días felices. Sí, probablemente, la última. Desde entonces S. M se ha vestido y revestido demasiado: overdressed de un imperium que no le corresponde. No se enfade Señor. Entienda la intención y desnúdese otra vez… Desnude su cuerpo pero también su alma.

NOTA: Yo no me siento libre escribiendo en el Reino de España y, me consta, muchos españoles tampoco. Planteado está.

 

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