FERRAN MONEGAL.

Algo había que hacer, estamos de acuerdo. Entre lo de Urdangarín, lo de Corinna -llamada la reina bis-, lo del pobre elefante de Botswana, y la famosa carta en la que se consideran puras quimeras las aspiraciones de Catalunya, con todo esto tan horribilis, los estrategas de la Zarzuela han decidido poner en marcha un plan para acercar la monarquía al pueblo con una formula que transmita respeto y simpatía. El proyecto ha cristalizado en un programa que acaba de estrenar TVE-1: Audiencia abierta. ¡Ah! Es un trabajo elocuente y pulcro sobre la figura, los trabajos y los días, del rey Juan Carlos I y de su heredero, el príncipe Felipe. Imágenes de ambos en la reciente Fiesta Nacional. Imágenes del Monarca hablando con Rajoy después de la parada militar («No conocemos los detalles de lo que hablaron, pero fuentes de la Zarzuela aseguran que el Rey no reprobó las palabras del ministro Wert, en absoluto»). Imágenes de Felipe con un off que decía «El Príncipe se queda con la Catalunya real frente a lo que califica como la espuma que hacen y dicen unos y otros». Más imágenes del Príncipe el día de la Cruz Roja besando a Letizia, y en Valladolid, preocupado por el paro juvenil. Imágenes del Rey en cumbres iberoamericanas. Apartado didáctico sobre el papel del Rey, con niños lanzando opiniones ingenuas y simpatiquísimas. Pinceladas históricas de cuando Juan Carlos era príncipe, señalando la modestia en la que vivía en la Zarzuela («De seguridad, un par de vehículos destartalados, y de servicio un conserje, su mujer y su hija como cocinera y doncella»). En definitiva, les ha salido una versión modernizada de aquel NO+DO de antes, tan bonito, tan fervoroso y tan instructivo.

Dos momentos cabe resaltar de forma especial. Uno, pintoresco, cuando en el apartado Otras monarquías hablan de la inglesa y nos dicen: «Es la más cara de Europa. Cifra oficial: 40 millones de euros. Según los activistas de Republic, el gasto alcanza los 200 millones». ¡Ah! Reconforta conocer al menos las tremendas cifras de Isabel II, dado lo poco que sabemos de la monarquía de aquí. Otro momento, más meditable, es cuando el Rey evoca su entrada en las Cortes de la democracia: «Fue impresionante. La sensación que tuve fue que allí estaban las dos Españas, y que era una España reconciliada». Hermosa sensación. Lástima que 35 años después las dos Españas sigan, y que la reconciliación todavía no se haya producido.

 

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