La testosterona del rey desoye a sus médicos

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El Rey viajó al menos en dos ocasiones en los últimos nueve meses con Corinna Wittgenstein en contra del criterio de sus médicos, que le aconsejaron permanecer en Madrid para evitar nuevas recaídas en su estado de salud, según informa El Confidencial.com. Don Juan Carlos ignoró la recomendación de los facultativos y se trasladó, primero, a Mónaco, y más tarde a Kuwait y los Emiratos Árabes en compañía de la princesa alemana.

 

Radio Libertad Constituyente analizó esta noticia y el abogado Antonio García Trevijano, que lo conoció bien durante su juventud, afirmó que al monarca le condiciona desde entonces su tremenda afición al sexo, producto de la elevada testosterona que le genera el rango.

 

El monarca fue operado el pasado 4 de septiembre en la clínica USP San José de Madrid por una rotura en el tendón de Aquiles de su pie izquierdo. La intervención quirúrgica fue dirigida por el doctor Ángel Villamor, el mismo que le operó la cadera en dos ocasiones -el 14 y el 27 de abril de este año- tras el accidente sufrido durante un safari en Botsuana, en el que también participó la princesa Corinna.

 

La Casa del Rey informó de que Don Juan Carlos tardaría entre siete y 10 semanas en recuperar por completo la movilidad en su tendón de Aquiles, y que durante ese periodo de tiempo no participaría en ningún acto oficial fuera de La Zarzuela, aunque sí trabajaría en su despacho. Pero el 24 de septiembre, tan sólo tres semanas después de su intervención quirúrgica, el jefe del Estado se saltó la baja médica y viajó de forma privada a Mónaco para pasar el fin de semana.

 

A pesar de que había pedido perdón públicamente, el Rey, según fuentes diplomáticas consultadas por El Confidencial, se trasladó a Mónaco para reunirse con Corinna, que reside durante buena parte del año en el principado, y asistir en el Salón Náutico de Montecarlo a la 21ª edición del Yacht Show. El monarca acudió a la muestra, donde se exhibían los yates más lujosos del mundo, acompañado por el príncipe Alberto II y ayudándose de unas muletas, pero caminando con visible dificultad.

 

Un mes y medio después, el pasado 7 de noviembre, Don Juan Carlos tenía previsto asistir, esta vez en un viaje incluido en su agenda oficial, a la inauguración del Salón Náutico de Barcelona, que celebraba su 50º aniversario. Pero ese mismo día la Casa del Rey anunció que la visita quedaba suspendida precisamente porque el monarca se había “resentido” de su operación en el talón de Aquiles.

 

Según explicó entonces La Zarzuela, el soberano había forzado en exceso su pie durante la XXI Cumbre Iberoamericana, a la que había asistido 10 días antes en Asunción (Paraguay), y los médicos le habían recomendado que rebajara su ritmo de trabajo para evitar otra recaída. Por esa razón, al menos oficialmente, no viajó a Barcelona.

 

Pero al día siguiente, haciendo caso omiso de los consejos de los facultativos, el Rey emprendió un nuevo viaje privado, acompañado también por la princesa Corinna Sayn-Wittgenstein. El monarca, como reveló ayer El Confidencial, se trasladó en esta ocasión a Kuwait y los Emiratos Árabes.

 

En este último país asistió, el pasado 13 de noviembre, al Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dabi, invitado por el jeque Mohamed bin Rashid al Maktoum. Mientras el jefe del Estado presenciaba la carrera y mantenía diversos encuentros privados con otros mandatarios extranjeros, Sayn-Wittgenstein fue agasajada como consorte de Don Juan Carlos por las autoridades de Emiratos Árabes.

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