Democracia real ya, Madrid 15-5-2011 (foto: coletas_soft) Democracia real ya: Infantilismo político La psicología infantil se explica por la no percepción de la necesidad de un proceso de realización de los deseos. El niño ignora que la satisfacción de sus deseos exige la previa existencia de lo deseado, lo cual necesita tiempo y trabajo. Tampoco sabe que los mayores han de tener la capacidad y los medios de procurárselo gratis. La enfermedad infantil del comunismo fue el izquierdismo, del mismo modo que la enfermedad senil de los partidos es la partidocracia. Si el movimiento democracia real no añadiera el adverbio YA, para indicar que la quiere ahora mismo, se podría pensar que es otra manera de designar a la democracia material o social, como idea distinta de la expresada con las palabras democracia formal o política. Pero en el caso español no es posible entender lo que significa democracia real sin ponerla en relación con la democracia fingida en la Monarquía de Partidos. Este último aspecto hace atractiva y simpática a la democracia real. Y no hay infantilismo alguno en la pretensión de suprimir enseguida, incluso con un solo acto colectivo de gran magnitud, todas las ficciones del como si tuviéramos una democracia política.   A través de David Serquera, el MCRC mantuvo conversaciones con la plataforma Democracia Real, tratando de encontrar puntos comunes para la acción inmediata. Y tuvo la desagradable sorpresa de verse rechazado a causa de su programa de acción, limitado exclusivamente a la conquista de la libertad política colectiva, mediante la apertura de un período de libertad constituyente, sin mezcla de reivindicaciones sociales o económicas de carácter ideológico. El infantilismo político desprecia la historia. El mayo francés era tan simpático porque no pretendió ser alternativa de poder, y tan absurdo políticamente porque, sin quererlo, provocó en las urnas el mayor triunfo de la reacción. El MCRC no está encerrado en una torre de marfil ni en el jardín de Epicuro. Pero no tomará parte en acción pública alguna que se aparte del objetivo único de su existencia: la conquista pacifica de la libertad política colectiva.   El MCRC está hoy en la calle, con folletos y octavillas, contra el sistema de listas, que es el fundamento de la partidocracia. Se podría esperar que en vísperas electorales, la plataforma “democracia real ya” pidiera la abstención, la derogación de la ley electoral y la adopción del sistema uninominal por mayoría a doble vuelta en cada distrito. Pero las únicas voces que se escuchan piden listas abiertas, como si esa insignificancia (la experiencia italiana demostró que solo usó la apertura un 3% del electorado) pudiera cambiar el hecho de que el sistema proporcional no es representativo del elector ni de la sociedad civil. El MCRC emprenderá todas las acciones que exija la libertad política colectiva.

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