Una reciente sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos da vía libre a las corporaciones, los sindicatos y otros grupos interés para poder gastar ilimitadamente dinero en anuncios de apoyo o de oposición a los candidatos, aunque mantiene la prohibición de financiar directamente las campañas. Barack Obama ha reaccionado ante dicha sentencia de forma muy dura: “Lo único que necesitamos es más influencia de los lobbies de Washington y más poder para que los intereses especiales influyan en el resultado de las elecciones…”. Esta sentencia, declaró, “será devastadora para el interés público”. En cambio el presidente del Partido Republicano, Michael Steele, celebró la decisión del Supremo afirmando que servirá “para reforzar la libertad de expresión y la democracia”.   Cuando las instituciones democráticas se basan en la representatividad directa de los ciudadanos, la competencia de los candidatos se suele articular a través de los partidos políticos. Éstos se ven obligados a realizar una oferta amplia de preferencias para llegar al máximo número de personas. En cambio los grupos, asociaciones, organizaciones de intereses, lobbies, promueven fines concretos, se especializan en la defensa de las preferencias de sus socios y ejercen presión sobre el poder político o sobre los candidatos a ostentarlo. No buscan producir bienes públicos ni regulaciones concretas sino obtenerlos de aquellos poderes que realizan esa provisión o legislación. Saben que en las sociedades desarrolladas, extremamente complejas y diversas, los mecanismos formales de la representación política no integran con exclusividad la diversidad de opiniones, problemas o intereses que existen y por eso buscan llenar ese vacío.   Actúan de forma diferente según el sistema político existente. En la sociedad norteamericana, basada en el pluralismo de asociaciones y en la representación política directa, existe una atomización de asociaciones de intereses, una prueba de ello son los miles de despachos que se agolpan en la calle K de Washington y sus alrededores. En cambio en la sociedad europea, con predominio de los sistemas proporcionales, en todas sus variantes (salvo las honrosas excepciones de Gran Bretaña y Francia), tratan de influir en los órganos de los partidos políticos que elaboran las “Listas de candidatos”. Han tendido a formar grandes corporaciones de intereses (sindicatos, empresarios), dejando a los demás organizaciones como meros grupos de interés cultural. En algunos casos este neo-corporativismo actúa de forma monopolística junto con el Estado estableciendo formas institucionalizadas en los grandes temas de la política y la legislación (Acuerdo Marco Estatal de…, Fundación Tripartita, Colegios de Médicos, Abogados, Arquitectos….).

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