En la reflexión que el Banco Mundial hace sobre las instituciones como clave de la riqueza de las naciones (¿Dónde está la riqueza de las naciones? Una medición del capital del siglo XXI) ha intentado cuantificar el valor económico de éstas: el capital intangible (La economía no miente de Guy Sorman). En esta reflexión se destaca que el Estado de Derecho representa el 57% del capital de un país, la Educación el 36% y la Riqueza Natural entre el 1 y el 3%. Según dicho estudio Suiza tiene un índice de 99,5, Estados Unidos un 91,8, Nigeria un 5,8 a pesar de su riqueza petrolífera y el Congo un índice negativo porque sus instituciones colaboran en la destrucción de la riqueza nacional. El profesor Guy Sorman recuerda que “esta noción resuelve algunos enigmas clásicos de la ciencia económica, como el declive de Argentina….”, una nación que llegó a ser la quinta potencia económica mundial y lleva estancada 25 años. Lo mismo que ocurre en la España actual, tan ensalzada por su gran descentralización, en la que se pueden observar la degradación de estas variables.   Por un lado, las instituciones políticas del Estado español han ido perdiendo importancia en beneficio de las Comunidades Autónomas, convertidas en Estados dentro del Estado. Las instituciones estatales han dejado de ser consideradas como único referente en las transacciones comerciales internacionales, pues los actores transnacionales (sobre todo las empresas), muchas veces, no saben qué Administración tiene la competencia para garantizar el cumplimiento de los contratos o resolver posibles conflictos. Y los actores nacionales están desorientados al ver que el Estado ha perdido la categoría de gendarme que vigila la honradez y la igualdad de trato en las transacciones internas en un territorio parcelado que ha ido rompiendo la unidad de mercado nacional.   Por otro lado, el Foro Económico Mundial sitúa a España en el lugar 33 en el ranking de los países más competitivos, bajando cuatro lugares desde el año pasado, y en el lugar 122 de 133 países estudiados en el de la flexibilidad laboral, al mismo nivel que Zimbabue. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico en su Informe “Panorama de la Educación, Indicadores de la OCDE 2009” refleja que casi la mitad de los españoles (49%) de entre 25 y 64 años ha abandonado los estudios al acabar la enseñanza obligatoria. En comparación con otros países, sólo México (67%) y Portugal (73%) tiene peores datos que España.   Una nación con este nivel de capital intangible es el vivo reflejo de la decadencia de la clase política que la gobierna y de la falta de líderes salidos de la sociedad civil y conocedores de los problemas sociales y sus soluciones.

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