ESTAR LIBRE

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Pensándolo bien, esta expresión significa estar disponible para algo o para alguien, estar libre de ocupación, de tiempo, de compromiso, de prejuicios. Está libre quien no esta impedido, obstaculizado o interferido para realizar algo que puede y desea hacer a conciencia. En este sentido, están libres el parado, el joven capaz de procrear (significado etimológico de “liber“), el jubilado en plena madurez, el diplomado sin clientela. Y no están libres los seres adultos irreversiblemente comprometidos con su egotismo profesional o con la libertad política de los demás. Estos últimos, escasos gérmenes de la libertad, no están libres porque son libres esclavos de la libertad política.

El problema de las libertades negativas -las únicas que concibió la Transición española para no poner en entredicho la continuidad de la clase dirigente del franquismo- consiste en que las liberaciones colectivas de obstáculos externos o de interferencias ajenas, ponen libres no solo a los capaces de hacer lo que solo el obstáculo legal o la interferencia social impedían, sino a los incapaces de realizar lo que piensan o desean, bien por ignorancia de las contradicciones personales que implican sus preferencias, o por el primitivismo o resentimiento de sus pasiones sociales.

Cuando las liberaciones que traen consigo los finales de las dictaduras no resuelven el problema de la libertad colectiva –la fundación de un verdadero sistema político-, su acción liberadora no alcanza la dimensión política de la libertad, y se limita a liberar las pasiones sociales antes reprimidas, mediante reformas liberales del mismo Régimen de poder.

La transición española ha consistido en una impaciente maniobra de la clase gobernante para liberar negativamente a masas ignorantes o resentidas, antes de que fueran educadas por la experiencia de la libertad política. Lo que hoy esta sucediendo en temas autonómicos, terroristas, religiosos y de memoria histórica, era científicamente predecible hace treinta años, cuando la libertad política fue hurtada a los españoles, y sustituida por un fabuloso consenso de olvido del pasado y de reparto del futuro, es decir, por una eternización de aquel bastardo presente.

El consenso se ha roto hoy por la misma ambición de partido que lo engendró ayer. Se quiso olvidar el pasado inmediato para que el PSOE pudiera participar en el reparto del Estado franquista, sin cara de traidor, y ser alternancia futura de gobierno. Se recuerda ahora el pasado franquista lejano para identificarlo con la alternancia indeseable del Partido Popular y que una sinarquía de traidores a la República, a la democracia y a España, presidida por el PSOE, baraje y reparta las cartas del Estado Monárquico.

El PSOE quiere liberarse ahora del Partido Popular, como quiso hacerlo del Partido Comunista en la clandestinidad. Entonces era enemigo de la unidad de la oposición al franquismo, porque quería ser el referente académico de la misma. No para derribar al franquismo, sino para ser única alternativa de gobierno después de Franco. El estar libre para gobernar, su disponibilidad para ser única alternativa de poder frente a los herederos del franquismo se la regaló Tejero. Hoy vuelve a la misma pretensión. Y para estar libre de gobernar indefinidamente ha de liberarse, como sea, del obstáculo del PP. Esa es la idea de libertad negativa que patrocina el PSOE. Pero tampoco el PP sabe lo que es, positivamente, libertad política, ni la quiere.

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Gonzalo Alvarez

Fué el miedo a la libertad política, y no la libertad política de los españoles,el auténtico creador y protagonista de la transacción española.El miedo ha cumplido un papel considerable en el arreglo de la dictadura franquista de un partido único con esta Monarquía borbónica de varios partidos.La finalidad de la democracia es la garantía institucional de la democracia.