LIBERTAD SOBERANISTA

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La confusión de la libertad con el poder ha causado los horrores inhumanos del mundo contemporáneo. Llamo contemporáneo a todo lo que ha configurado los valores sociales y culturales de la llamada civilización occidental, desde los movimientos de masas que condujeron al Estado de partido único hasta el actual Estado de Partidos. Antes de que la moderna voluntad de poder creara los Estados Totalitarios, incluso en las Monarquías Absolutas o Autocráticas, la libertad del Soberano era menor que su poder. La libertad soberana no hacía todo lo que podía. El respeto a las antiguas leyes del reino y al equilibrio de los estamentos sociales limitaba, tanto o más que la religión, el abuso del poder estatal y su aplicación a lo no político.

Frente a la antigua soberanía de los monarcas y de los parlamentos liberales que los sustituyeron, el Estado de Partidos ha rematado el proceso de identificación de las relaciones de poder y de libertad. Olvidando que la relación de poder está definida desde la posición de mando y la relación de libertad desde la de obediencia, los sucesores del nacionalismo totalitario han sustituido la noción de poder soberano por la de libertad soberanista, para simular un fundamento democrático o liberal a la autodeterminación del País Vasco y Cataluña.

Lo que importa ahora no es describir la aberración sentimental que implica la confusión de la libertad con el poder o la autosatisfacción, sino explicar como ha sido posible recorrer este perverso camino, desde la ingenua concepción de los ilustrados, que ha llevado hasta el absurdo de creer que la soberanía nacional puede decidir que la nación deje de existir. Todo hombre que vea poder en la relación de libertad no es un hombre libre. Y toda región que vea libertad en la relación de poder no es una nación.

La patria no exige jamás el sacrificio de la libertad. El poeta de estos sentimientos canta lo contrario: “quien sigue la libertad, deja su patria y expone su vida; quien queda en su patria y aguanta la servidumbre para conservar la vida, pierde la patria y la vida; pero quien abandona su patria para defender la Libertad con peligro de su vida, salvará su patria y vivirá eternamente“ (Adam Mickievicz).

La soberanía es un concepto obsoleto desde que la libertad y la democracia exigieron, como condición de existencia, la división de los poderes estatales. La soberanía popular es ficción infamante para los gobernados, de la que los gobiernos resueltos se sirven para destruir, con el aplauso de mayorías ignorantes, los valores de la excelencia que crea la Libertad.

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Gonzalo Alvarez

TENEMOS que dejar en la estacada a la Monarquía borbónica de los partidos porque tiene la mentira para no tener la LIBERTAD.