Jose Maria Alonso 1

JOSE MARIA ALONSO.

Mientras en España sube la temperatura social y se agranda la brecha entre los gobernados y el poder único siamés ejecutivo-legislativo, los enfrentamientos verbales entre los miembros más significativos de los partidos políticos que teóricamente representan las ideologías socialmente hegemónicas de izquierda-derecha cobijadas ambas bajo el paraguas socialdemócrata, suben también en intensidad y desplazan al votante que, si ya se sentía poco representado, acaba descubriendo que no lo está en absoluto.

Sin embargo, existe aún esperanza en el seno de la sociedad civil, algunos de cuyos miembros han decidido envainar sus diferentes espadas ideológicas para trabajar juntos en un Movimiento Ciudadano en pos de la consecución de un objetivo común: que los súbditos dejen de serlo y se conviertan en ciudadanos representados por diputados uninominales de distrito, trabajando por difundir la necesidad de eliminar la Ley Electoral vigente para que cada circunscripción electoral compuesta por unos cien mil electores pueda enviar a la Asamblea Nacional (lo que se conoce hoy por el Congreso de los Diputados) un representante que haya sido elegido por mayoría absoluta para que defienda los intereses de los ciudadanos que le han votado y no los intereses del jefe del partido en cuyas listas han sido colocados a dedo.

En este Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional deseamos que los españoles decidan si quieren vivir en un régimen de monarquía de partidos como el actual o si prefieren un sistema Presidencialista en forma de República Constitucional, que es el que consideramos el mejor entre los posibles y el único formalmente democrático, como explica en el libro ¨Teoría Pura de la República¨ el fundador del Movimiento Don Antonio García-Trevijano Forte.

El Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional, no es por tanto un partido político y tiene entre sus estatutos estipulada su disolución en el momento que se alcance su objetivo. Será entonces cuando sus miembros, si así lo desean, se alinearán ideológicamente donde más les convenga para poder competir por el poder bajo un sistema que garantice unas reglas de juego formalmente democráticas, puesto que hoy, con un sistema proporcional de listas de partido (en lo referente a la representación del ciudadano es lo mismo que sean abiertas o cerradas) los votantes no están representados, los poderes continúan inseparados y llamar Constitución Española a la Carta Otorgada de 1978 sigue siendo un oprobio para la libertad política colectiva y para los que pedimos Libertad Constituyente.

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