La Partidocracia en Ocho Puntos

1. PARTIDOCRACIA: Forma de gobierno de un Estado, ya sea monárquico o republicano, por la que uno o dos grandes partidos, coexistiendo con pequeños partidos bisagra con los que se establecen acuerdos puntuales o estables, asumen el poder, durante periodos limitados en el tiempo, tras la celebración de elecciones indirectas, con listas cerradas y reparto porcentual.

2. FONDO: La forma de gobierno partidocrática implica la existencia de dos proyectos de Estado o más, dependiendo del número de partidos que puedan llegar a alcanzar el poder. La inexistencia de representación ciudadana produce una constante sensación de frustración por parte de los electores, que observan atónitos como los partidos que han votado practican, cuando llegan al gobierno, lo contrario a lo prometido en la campaña electoral (puro teatro).

3. EFECTOS: En una partidocracia lo importante no son los ciudadanos, sino los intereses particulares del partido. La partidocracia es una forma de gobierno contradictoria en sí misma, pues los partidos se consideran los “representantes” de una determinada ideología, pero desprecian la representación ciudadana, la cual condenan con la falacia del consenso, que no es otra cosa que la imposición de la voluntad de unos partidos sobre la sociedad civil, que ve mermados sus derechos y libertades en pro de los lobbies partidocrácitos y sus engranajes pseudo-ideológicos.

4. FINES: Cuando un partido alcanza el poder, jamás busca complacer a los ciudadanos, sino imponer su proyecto de Estado. Por eso los cambios de gobierno en partidocracia son una mera rutina para el sistema y en cambio un gran trauma para los ciudadanos, que observan con estupor como el nuevo gobierno deroga y pisotea lo que ha aprobado el anterior por meras consideraciones “ideológicas” e interesadas de partido, y nunca por necesidad ciudadana. Cuando un partido ocupa el Estado, puede legislar cuestiones que jamás había planteado antes de las elecciones. Su acción es
imperativa y “justifica” sus obras, de nuevo, apelando a su carácter de “representante ideológico” de una parte de la ciudadanía.

5. MEDIOS: En las elecciones “partidocráticas” no importa nada el ciudadano, sino la opción ideológica (oportunista e interesada) que se plantea, por ello se permite que voten habitantes que hayan abandonado el país hace años, porque de lo que se trata en esos sufragios no es de las cuestiones particulares y generales que afectan a los nativos residentes de un determinado territorio, sino del proyecto superior que el propio partido representa en sí mismo. En la forma de gobierno partidocrática no se contempla la posibilidad de que los ciudadanos puedan revocar el mandato imperativo, sólo los partidos pueden hacerlo, porque se consideran “la voz del pueblo”.

6. ESTRUCTURA: Realmente importa poco cómo se estructuren los poderes y sus  administraciones en un régimen con forma de gobierno partidocrática, porque el partido es lo fundamental, está por encima de todos, incluso de sus propios dirigentes (no digamos de los gobernados). Los paridos controlan el sistema judicial, el parlamento, el ejecutivo y el sistema financiero, etc… en forma piramidal, destacando siempre un líder, que suele ser un zote rodeado de aduladores y asesores a sueldo. El zote ostenta el poder absoluto y camufla dicho poder bajo el ya mencionado consenso y un adoctrinamiento generalizado de sus bases en particular y de los ciudadanos en general, de forma directa o indirecta, en escuelas o medios audiovisuales (cuyas licencias otorgan y controlan). Los partidos afirman, “nosotros somos el pueblo y por eso somos la democracia”. Lo cual es mentira en ambos casos.

7. FINANCIACIÓN: En una partidocracia, Nación y Estado se llegan a confundir, y se hace con maldad. La Nación queda presa del Estado, que subvenciona a los partidos y se regula a sí mismo al margen de la sociedad civil. Por eso las crisis económicas se ceban con la Nación, y son los ciudadanos los que sufren, mientras los partidos viven ajenos de la realidad de la calle bajo el paraguas de un Estado (partidos) que hunde si cabe más a su “pueblo” incrementando impuestos y limitando derechos para resguardarse de la hecatombe económica.

8. HERRAMIENTAS: La partidocracia se adueña de las herramientas reivindicativas de la sociedad civil; por ello se asocia con los sindicatos y patronales mayoritarios, a los que alimenta con subvenciones para que no se rompa el “pacto social”, es decir, para que la ciudadanía no descubra que en realidad se encuentra siempre en desamparo. El Estado protege al Estado y a todos sus miembros parasitarios. De nuevo “el consenso” se convierte en una falacia antidemocrática para justificar la partidocracia.

NOTA: Artículo inspirado en las ideas de Don Antonio García-Trevijano, recogidas en su libro de teoría política titulado “Teoría pura de la república”. Editorial el Buey Mudo. 2011.

Fotografía: wikimedia.org, 37 Congreso PSOE en julio de 2008.

Paco Bono Sanz

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